Vida de un traductor: Asociaciones

¡Hola a todos/as!

Hace más de un año, cuando empecé mis estudios de traducción, asistí a numerosas conferencias impartidas por varios profesionales del gremio. Durante todo ese tiempo, tanto profesores como profesionales nos recomendaban formar parte de una asociación de traductores. Yo al principio no le dí mayor importancia, ya que por aquel entonces era una estudiante sin ningún tipo de experiencia y no entendía el importante significado de ese consejo. Pero entonces me di cuenta de que estas organizaciones eran las responsables de organizar aquellas conferencias, y también de que proporcionaban un importante red apoyo a los profesionales.

monigotes_bocadillos_comentariosSí, es cierto que no es esencial ni obligatorio registrarte en una asociación para ser traductor, pero es importante tener en cuenta que en estas asociaciones pueden proporcionarte un enorme apoyo profesional y legal, Por ejemplo, cuentan con plantillas estándar de términos y condiciones que puedes usar como contrato cuando trabajas como freelance, y también te proporcionan descuentos a la hora de comprar productos que necesites para ejercer de traductor (CAT Tools, aplicaciones y software), y para asistir a conferencias en las que haya que pagar por asistir, aunque hay que decir que el 90 por ciento de los eventos que organizan son gratuitos.  Continue reading “Vida de un traductor: Asociaciones”

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Vida de un traductor: Expresiones difíciles o casi imposibles de traducir

Man-With-Question-021¡Hola a todos/as!

La mayor parte del tiempo el traductor se enfrenta al hecho de que existen expresiones tan ligadas a la cultura fuente, que es prácticamente imposible encontrar un equivalente que transmita por completo o parcialmente lo que quiere decir esa expresión o palabra en otro idioma.

Cuando empecé a estudiar el Máster, una de las primeras traducciones a las que me enfrenté fue un artículo escrito en español, que había que traducir al inglés, un texto que en apariencia era sencillo en estructura y estilo. Se trataba de un artículo publicado en un periódico español, en el cual una corresponsal francesa hablaba de su vida en Madrid, de lo diferente que era comparado con Francia. En principio, para mí, buena conocedora de Madrid, no presentaba mucho problema, pero cuando empecé a leer y a analizar el texto (algo muy importante), la cosa cambió bastante.

A parte de la gran cantidad de verbos reflexivos, que es una cosa bastante difícil de traducir al inglés, sobre todo para mí, expresiones como café cortado, café con leche, pinchos, o tapas aparecían en más de una ocasión. Sí, en principio estas palabras no presentaron ningún problema aunque café cortado no supe bien cual era el equivalente más cercano, pero palabras como castizo fueron un reto. Realmente lo más difícil fue transmitir lo castizo y madrileño del asunto, esa conexión cultural tan potente. Yo me preguntaba ¿Cómo traduzco castizo? ¿Cómo puede entender un anglosajón esa palabra y su significado?

Más de una vez he pensado que existen expresiones y palabras que sólo se pueden conocer bien si uno ha estado en el lugar. Hay veces que es posible encontrar equivalentes para palabras y expresiones como Mola mazo, en cero coma o fetén, pero sin duda, es necesario conocer bien su significado para poder traducirlos correctamente o de la manera más exacta posible. De hecho, no sólo conocer su significado, sino su contexto cultural, por eso, un traductor necesita (y reitero el verbo) un conocimiento cultural profundo, por que sino cometerá numerosos errores. Además, cuando uno traduce este tipo de textos, no deja de aprender cosas nuevas, incluso cuando realmente crees que sabes mucho, siempre hay algo más que te queda por saber, sobre todo teniendo en cuenta que los idiomas no dejan de evolucionar.

Mi solución a estas palabras imposibles o casi imposibles de traducir ha sido siempre intentar adaptarlas a la cultura de destino, pero siempre explicando a pie de página, a ser posible, su significado y contexto cultural, muchas veces dejando la palabra original, como en el caso de Tapas o Pinchos. Con este artículo quiero también defender el papel del traductor y las dificultades que ello conlleva, pues cuando el receptor se queja de una mala traducción o de que se pierde algo, pues hay que decir que no es fácil para un traductor llevar a cabo este tipo de trabajos, y que los primeros en frustrarnos somos nosotros, por el hecho de no poder transmitir al cien por cien ese elemento cultural.

Aunque también debo decir que contamos con un privilegio enorme, el hecho de ser un confidente y un conector entre dos culturas que conocemos bien, siendo los únicos que realmente entendemos la esencia del significado del texto que traducimos, transmitiendo el contenido con menor o mayor fortuna. Por eso me gusta tanto esta profesión.

Y vosotros ¿Alguna vez os habéis encontrado con un texto realmente difícil, con palabras difíciles o casi imposibles de traducir?

Gracias por leer.