El vecino (Final)

imagesDesde que me encontré a Eddie en medio de Nottingham con esa mujer tan guapa, no he vuelto a hablar con él. Y no porque no haya tenido ocasión. Chloe se ha escapado dos veces de casa en estos dos días, y sé que se ha encontrado con Eddie. Pero yo no he ido a buscarla. Ha vuelto ella sola. Cada vez que regresaba a casa, notaba como me juzgaba con la mirada.

—Chloe, sé que lo haces por mí, pero no vale de nada. Él ya tiene novia. Y nunca se va a enamorar de mí. Así que, deja ya de intentarlo.

Chloe, obviamente, no me contestaba nunca, y se limitaba a tumbarse en su camita o donde surgiera.

He estado yendo al trabajo como un alma en pena, y lo peor era que tenía que ir el sábado a la dichosa fiesta. No podía decir que no, porque Eddie empezaría a hacer preguntas. El viernes por la noche, Meredith me invita a su casa a cenar, y se unen a nosotras Michel y John, nuestros vecinos del bajo. Durante la velada, les conté lo que había visto, y expusieron sus teorías, intentando así animarme. Seguir leyendo “El vecino (Final)”

El vecino (Segunda parte)

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Es lunes por la mañana y toca ir a trabajar. Son alrededor de las ocho cuando salgo de casa, y me cruzo con mi vecina Meredith, que coge la misma línea de tren que yo. Llegamos abajo y salimos a la calle. Vamos caminando en dirección a la estación de tren, cuando veo a lo lejos a un hombre que me resulta familiar. Va vestido con unas mayas negras ajustadas, y una camiseta larga también apretada. Lleva unos auriculares puestos, y parece ir concentrado. Me ve y me sonríe. ¡Es Eddie! ¡Ay, mi corazón está dando saltitos de alegría! ¡Qué maravillosa casualidad! Se detiene delante de nosotras, sin dejar de sonreír.

—¡Buenos días, vecina! ¿Ya vas al trabajo?

—Sí, voy a coger el tren.

De repente, oigo un carraspeo. Es Meredith, que quiere que haga las pertinentes presentaciones.

—Eddie, esta es Meredith. Vive en la misma casa, solo que en el piso de abajo.

Ambos se estrechan la mano.

—Encantado de conocerte. Yo vivo en la casa de al lado. Somos todos vecinos.

—¡Qué maravilla! Es un placer, Eddie. Bienvenido al vecindario. No te preocupes, somos un poco alocados, pero no mordemos—comenta Meredith, divertida.

Eddie se ríe, y yo siento mariposas en mi estómago.

—Por cierto, había pensado hacer una pequeña fiesta, para celebrar la mudanza. ¿Os apetecería venir? Será este sábado.

—¡Por supuesto! —respondo con más entusiasmo del que esperaba.

Él me mira, y me sonríe.

—Iremos encantadas. ¿Podemos invitar a más gente? Había pensado llevar a nuestros vecinos, viven en el bajo—pregunta Meredith. Seguir leyendo “El vecino (Segunda parte)”