Loki y la Geek

Relato basado en los personajes y los cómics creados Stan Lee, Larry Lieber y Jack Kirby, publicados por Marvel Cómics.

Para Luna.

 

Llevaba una semana trabajando para los Vengadores, en la torre Stark. Cada día acudo al trabajo emocionada e ilusionada, aunque el empleo no era gran cosa. Mi trabajo consiste en repartir el correo y hacer algún recado. Sin embargo, me satisface saber que soy la envidia de muchos y muchas. El equipo de científicos que trabajan para el señor Stark ni me mira, a pesar de la camiseta de Iron Man que llevo, homenaje a mi jefe supremo. Bueno, eso solo es parte del arsenal que tengo en casa: Camisetas con las caras de mis superhéroes, figuras, reportajes, coleccionables.  Todo tipo de merchandising.

Iba repartiendo el correo, como cada mañana, cuando uno de los empleados se acerca a mí:

—Annie, el jefe quiere que vayas a buscar algo a la sala de pruebas, donde está la celda acristalada. Necesita unos papeles que se ha dejado encima de la mesa. Son importantes, así que no te retrases. ¡Ah! Y otra cosa: No hables con el prisionero que está en la celda, bajo ningún concepto.

Yo asiento, dejo el carrito del correo a un lado, y me dispongo a cumplir la orden. Entro en la sala, abriendo la pesada puerta de metal introduciendo el código en el teclado que hay en un lateral. Allí trabajan los Vengadores, como el doctor Bruce Banner o mi jefe, el señor Stark, elaborando armaduras y maquinaria que emplean para salvarnos de los malos. No había tenido la suerte de verlos por allí, porque sus visitas solían producirse cuando había acabado mi turno. Sin embargo, tenía la esperanza de verlos algún día en persona.

Cuando estoy dentro, voy directa a la mesa y agarro los papeles. A continuación, me dirijo a la puerta, con la intención de marcharme, pero me detengo antes de llegar. Una extraña fuerza se apodera de mí, e impide que salga de esa sala. Sin saber por qué, me giro, y miro en dirección a la celda acristalada que hay en el centro de la estancia. Y allí está. Mi amor platónico: Loki. Sí, ya sé que es de los malos, pero también hace cosas buenas a veces. Todos somos humanos, y cometemos errores. Bueno, en realidad él es un dios nórdico, pero vamos, que también ellos erran. Trago saliva. Él tiene su vista fijada en un libro que parece estar leyendo.

—No tengas miedo. Sacia tu curiosidad, pequeña intrusa—me dice, con una voz aterciopelada que hace que una cálida sensación recorra mi cuerpo.

Mi piel se eriza cuando él alza la vista y me mira con sus penetrantes ojos azules. Me acerco hasta llegar al cristal que nos separa. Él permanece sentado en su sitio, y aparta el libro a un lado.

—¿Cómo te llamas? —pregunta sin dejar de mirarme fijamente a los ojos. Siento que mis piernas flojean.

—Annie—consigo responder.

—¿Annie, qué?

Se levanta y camina hacia donde yo estoy.

—Annie Blake. Usted es…

—Loki. ¿Y qué haces tú aquí? ¿Vienes a soltarme? —cuando dice eso, dibuja una media sonrisa, que hace que mi pulso se acelere.

—Vengo a por… por… unos pa… pa… papeles—respondo, nerviosa—. Ya me iba…—afirmo, haciendo el amago de retroceder.

Él se ríe.

—¿Te pongo nerviosa?

—¡No! ¡Para nada! ¡En ab-so-lu-to!

—Una pena que no vayas a liberarme. Ya me había hecho ilusiones…—me dice, poniendo ojos de cordero degollado.

—No puedo hacer eso, señor Loki—respondo con apuro.

—Si fuera mi hermano Thor, estoy seguro de que ya le habrías soltado. Todo el mundo le prefiere a él.

Yo niego con la cabeza.

—¡Para nada! Yo le prefiero a usted. Es mi favorito—afirmo.

De repente, me doy cuenta de lo que he dicho, y noto calor en mis mejillas. Debo tener la cara sonrojada ahora mismo. Loki pega una de sus manos al cristal, y se acerca más a mí. Yo tengo la tentación de hacer lo mismo. Incluso de romper el cristal. Mi respiración se agita debido a su cercanía.

—Entonces, libérame—me pide con voz seductora.

Este hombre va a hacer que me de un ataque al corazón.

—Si le libero, me echarán y ya no podré trabajar aquí. Y me gustaría ayudarle, pero…

—¿Qué quieres a cambio?

Yo abro mucho los ojos.

—¿Qué que quiero a cambio? Pues…

—¿Una parte del mundo? ¿Dominar parte del universo? Creo que sería posible. Serías una de mis representantes aquí en la Tierra.

Yo me muerdo el labio inferior, pensativa. Enseguida, respondo:

—Una cita.

Él frunce el ceño.

—¿Una cita?

Yo asiento.

—Salir a cenar a un restaurante romántico, ir agarrados de la mano, paseando por la calle, y después… Lo que surja—explico, enredando un mechón de mi pelo entre uno de mis dedos, con aire inocente.

No quería una parte del mundo, solo quería una parte de Loki, aunque solo fuera por una noche. Estaba dispuesta a perder mi trabajo por ese instante de felicidad.

—Nunca he hecho eso. Es una petición extraña…

—Bueno, hay algo más…

Él se cruza de brazos, y me mira con una ceja alzada. ¿Se puede ser más guapo?

—Ya decía yo. Venga, dímelo.

— Que serás bueno a partir de ahora, y que no harás cosas malas cuando salgas de aquí. Debes prometérmelo.

Él se ríe.

—¿Y cómo pretendes que haga eso? No está en mi naturaleza.

Yo me encojo de hombros.

—Bueno, entonces me marcho.

Cuando me estoy dando la vuelta, puedo oír su réplica.

—¡Espera!

Yo sonrió, satisfecha, y me giro, ocultando mi sonrisa.

—Lo prometo. Seré bueno y no haré nada malo cuando salga de aquí. Y también lo de la estúpida cita—dice, abatido.

Ya no oculto mi sonrisa, y él me observa, expectante. Voy hacia el botón de apertura de la celda y lo pulso. Entonces, suena la alarma, y una vez está fuera de la celda, él sale corriendo sin despedirse de mí, algo que me deja desconcertada. Ni siquiera me ha mirado. No hemos quedado ni concretado la fecha de la cita. La verdad es que, me siento un poco decepcionada. Minutos después, llegan Thor y el señor Stark, que me miran con furia.

—¿¡Te das cuenta de lo que has hecho!?—grita Thor, furioso.

Yo estoy sentada en una silla, mientras él se pasea delante de mí.

—No va a hacer nada malo, me lo ha prometido.

Thor suelta una carcajada, y me mira.

—Las promesas de Loki no valen nada. Así que no te creas nada de lo que te ha dicho, porque no va a cumplirlo.

—Sí, y ya que estamos: Me temo que estás despedida—dice el señor Stark.

Ese día salgo de allí, sujetando entre mis brazos una caja llena con mis cosas. Me siento triste y dolida. Si Thor dice la verdad, Loki me ha tomado el pelo. Aún así, guardo la esperanza. ¿Cumplirá su promesa?

CONTINUARÁ…

¡Gracias por leer!

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Un comentario sobre “Loki y la Geek

  1. ¿¡¡Pero cómo me dejas así!!?? Deseando leer más… Gracias, preciosa, por todo. Un besazo, y publica pronto la continuación, please!!😘😘😘😘😘😘😘😘

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