Mi biblioteca: The Moorland Cottage de Elizabeth Gaskell

¡Hola a todos!

Hoy en la sección Mi Biblioteca, quiero hablaros de una libro que para mí tiene un significado especial. Cuando vivía en Inglaterra y estudiaba el Máster de Traducción en la Universidad de Birmingham, llegó un momento en el cual debíamos elegir nuestro proyecto de fin de máster. Este consistía en elegir un texto, traducirlo y comentarlo. Según el tipo de texto que eligiéramos (legal, literario, científico), eso determinaría nuestra especialidad. Pues bien, yo que soy amante de la literatura, decidí elegir un texto literario, buscando uno que no hubiera sido traducido antes. Entonces encontré una novela corta de la autora Elizabeth Gaskell, titulada The Moorland Cottage. Yo estaba muy emocionada con el proyecto, pero en un momento dado, buscando por Internet, me encontré con la sorpresa de que este libro ya estaba traducido. A pesar de la decepción inicial, devoré sus páginas. Ahora entenderéis por qué.

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La señora Browne vive en un pequeño cottage (típica casa de campo inglesa) cerca de la ciudad de Comberhurst, con sus dos hijos, Edward y Maggie, y su sirvienta, Nancy. Desde siempre, ha tratado a sus hijos de forma muy diferente. Mientras que con Edward, un niño con un carácter caprichoso y egoísta, ha sido siempre más permisiva por ser el único varón de la familia, el niño de sus ojos, con Maggie, una niña con un carácter dulce y bondadoso, siempre ha sido más estricta. Edward tendrá la oportunidad de estudiar y formarse, a pesar de ser un zoquete y un vago, y Maggie tendrá que dejar sus estudios y dedicarse al cuidado de la casa. Sus únicos amigos son la sirvienta Nancy, que arde de furia ante la situación injusta de la niña, y sus vecinos, la familia Bruxton. El señor Bruxton es un hombre afable y atento, que cuida de su familia, su esposa, la señora Bruxton, es una mujer adorable y sensible, que está enferma y no puede salir de la casa, y luego está Frank, el hijo de ambos, un buen muchacho, trabajador y diligente, y Erminia, la sobrina de los Bruxton, una niña de la edad de Maggie, amigable y sociable. Pronto los Bruxton cogen un enorme cariño por Maggie, mientras evitan a Edward. Con el paso de los años, las cosas cambiarán, aunque Maggie llega a aceptar su situación desigual con estoicismo. Veremos como las vidas de estos personajes van evolucionando.

En esta novela, Elizabeth Gaskell hace una evidente crítica hacia la situación de desigualdad entre los hombres y las mujeres durante la época victoriana, pero lo hace desde una punto de vista dramático, dentro del entorno familiar. Aquí es la madre quien marca la diferencia entre sus hijos de forma evidente, haciendo que el carácter de Edward se engrandezca, asumiendo que, por el hecho de ser hombre merece mejor trato, mientras que la inseguridad de Maggie crece cada día, aceptando e incluso justificando que las cosas deben ser así. Pero hay un detalle importante. Los Bruxton se salen de esta norma, tratando a su hijo y a su sobrina de la misma manera. Ellos serán un punto de inflexión en la forma de pensar de Maggie, que se siente más cercana a ellos que a su propia familia. Esto también es una muestra de que muchas veces, uno puede encontrar a un igual en la figura de otro con quien no tiene lazos de sangre.

En cuanto a la narración, la historia está contada en tercera persona, y en ella, la autora hace sus propias reflexiones respecto a la situación de sus personajes. Estos tienen actitudes muy polarizadas. Tenemos a la señora Browne, una mujer ambiciosa y controladora, que de manera equivocada, da más a quien menos lo merece, con una visión de la vida totalmente encorsetada, llegando a asfixiar a su propia hija, que para ella no debe tener ni voz ni voto en nada; luego está Edward, con su egoísmo y su egocentrismo, que da por hecho que las cosas deben serle dadas con facilidad, porque él es el hombre de la casa; Maggie, con su carácter dulce y su inseguridad; los Bruxton, una familia adinerada, poco dada a la ambición, donde encontramos al señor Bruxton, un hombre juicioso, atento y amable, dedicado a su familia, y sobre todo, al cuidado de su mujer, la señora Bruxton, un ángel del hogar, madre dedicada, que no puede salir de la cama porque su salud se lo impide; Frank, el hijo, con su carácter afable y Erminia, una niña alegre y simpática, que se hace pronto amiga de Maggie.

The Moorland Cottage es un libro corto con profundas reflexiones sobre la sociedad victoriana, no solo en el tema de la desigualdad de género, sino en muchas cosas más. Con una prosa sencilla, que va directa al grano. Una historia que merece ser leída y recordada, porque lo que refleja también sucede en nuestro tiempo. Una verdadera obra inmortal que te emocionará, para bien y para mal.

Gracias por leer.

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