Nos enamoramos

Birmingham, septiembre de 2012.

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Después de pasar un tiempo con mi familia en España, y aprovechar las vacaciones que me quedaban para visitar otras ciudades de Inglaterra como Londres y Devon, regresé a la rutina. Volví al trabajo, donde cada día era una nueva aventura. Trabajo como asistente de profesorado en un escuela que está cerca de mi vecindario, en el barrio de Edgbaston. Aunque había disfrutado de mis vacaciones, tenía ganas de volver a oír las voces de los niños, y empezar a trabajar a tope. Además, estaba harta de darle vueltas al mismo tema una y otra vez.

Desde que había cruzado mi mirada con él en Crewe, no había podido borrar sus bonitos ojos azules ni su sonrisa de mi cabeza. Esto me producía una enorme tristeza y frustración, porque sabía perfectamente que no volvería a verlo.  Encima, no dejaba de repetirme que era una tontería enamorarse de alguien con quien nunca había hablado. A pesar de todo, ni mi cerebro ni mi corazón me hacían el menor caso.

Tras una ajetreada semana en la que todos estábamos adaptándonos al inicio de curso, pude descansar el fin de semana y decidí reencontrarme con mis amigos, que andaban algo desperdigados, al igual que yo, de vuelta a nuestra vida diaria después de las vacaciones. Aprovechando que mis amigos Harry y John se habían mudado a un nuevo piso en Harborne, decidí comprar una botella de vino y acudir a la inauguración de su nuevo hogar.

Conocí a Harry hace cuatro años, cuando llegué a Birmingham. Él fue mi primer compañero de piso. Compartimos casa en la zona de Selly Oak, un barrio estudiantil donde viven casi todos los alumnos de la Universidad de Birmingham. Allí compartimos piso con otra estudiante, Laura, que se acabó mudando a Londres cuando terminó los estudios. Harry fue de gran ayuda en aquella época, cuando todavía no me manejaba con soltura y no conocía a nadie.

Después de dos años juntos, Harry y su pareja, John, habían decidido dar el gran paso y compartir apartamento. Yo, como amiga suya, no podía faltar en este momento tan especial. Me arreglé, me puse un pantalón de pana oscuro, un jersey blanco, y una chaqueta negra. Alrededor de las cinco ya estaba yo en la puerta de la bonita casa de dos plantas con desván. Era una preciosa casa estilo Tudor, con una amplia entrada ajardinada. John me abrió la puerta entusiasmado, y me presentó a los pocos invitados que ya habían llegado. Vi a algún conocido, como Melanie, que era amiga común nuestra o Paula, otra española como yo, que también era parte de nuestro grupo.

Allí charlando con la gente, se me pasó el tiempo volando, y no me dí cuenta de que había pasado una hora desde que había llegado allí. Tan metida estaba en una de las conversaciones, que no me di cuenta de que habían llamado el timbre, y había llegado un nuevo invitado. Harry empezó a hacer las presentaciones, y entonces, al girarme para saludarlo, me quedé perpleja. No pude articular palabra de la impresión. En un momento dado, dudé, pensando que mi cerebro me estaba jugando una mala pasada. Pero entonces él me sonrió y me estrechó la mano.

-Encantado, soy Mark. -dijo él.

Yo sacudí la cabeza y contesté con una sonrisa:

-Soy Ana, encantada.

Os diré que, a partir de ese instante, el mundo desapareció a nuestro alrededor, y que ya no nos separamos en toda la velada. Me explicó que él también llevaba todo el verano pensando en mí, y resulta que mi cara le resultaba familiar. Vio mi foto hace tiempo en el Facebook de Harry. Eran compañeros de trabajo y buenos amigos. A él le había llamado la atención mi sonrisa en aquellas fotos, pero no se atrevió a comentárselo a Harry, quitándole importancia. Fue en Crewe cuando le ocurrió lo mismo que a mí.

-Tuve un flechazo, y ya no pude olvidarte.-afirmó.

No necesitábamos saber más. Esa misma noche, después de contarnos nuestra vida entera, acabamos despidiéndonos con un beso a las puertas de mi casa. A partir de ese día, ya no nos volvimos a separar. Hace ya cinco años de aquello, y seguimos juntos y felices. Gracias a eso, aprendí que el amor está en cualquier parte y puede surgir en cualquier momento. Lo nuestro surgió de repente, sin quererlo y…

…con una sola mirada, nos enamoramos.

 

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2 respuestas a “Nos enamoramos

  1. Hola!!
    No sé si simplemente será un relato o está basado en alguien real, pero me ha parecido precioso y me ha emocionado un montón. A veces una simple mirada es suficiente 🙂
    Gracias por compartirlo con nosotros!
    Besos :33

  2. Los escenarios son reales, viví en Birmingham unos años, y también hice el trayecto Birmingham-Crewe-Manchester. Y sí, yo me enamoré también a primera vista jeje.

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