George Eliot: Rebeldía y literatura

¡Hola a tod@s!

Un día como hoy del año 1819, nacía una de las novelistas más importantes de la época victoriana. Mary Anne Evans decidió ocultar su nombre verdadero bajo el pseudónimo que le dio la fama, George Eliot. Sus novelas Adam Bede, Daniel Deronda o Middlemarch, considerada por la crítica como la mejor novela en habla inglesa, fueron el reflejo de la situación social de la época. La intensa vida de la autora, que se saltó siempre las normas de la encorsetada sociedad victoriana, demostrando ser una adelantada a su época, da para escribir más de una novela. Conozcamos su interesante historia.

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Mary Anne Evans nace el 22 de enero 1819 en Nuneaton, Warwickshire, Inglaterra. Su padre, Robert Evans, era el encargado de Arbury Hall, propiedad perteneciente a la familia Newdigate. Su madre era Christiana Evans, hija del jefe de un molino. Mary Anne tenía dos hermanos, Isaac y Chrissey, y dos medio hermanos por parte del primer matrimonio de su padre, Robert y Fanny. Desde niña, siempre tuvo inquietudes, y su padre, considerando que no tendría muchas posibilidades de contraer matrimonio en el futuro, debido a que físicamente era poco agraciada, decidió invertir dinero y tiempo en su educación, algo que no solía ser común en la época. Desde los cinco hasta los nueve años, estuvo interna con su hermana en la escuela de la Señorita Latham en Attleborough. Después, asistió desde los nueve hasta los trece años, a la escuela de la señora Wallington en Nuneaton, y hasta los dieciséis años, estudió en la escuela de la señorita Franklin, en Coventry. En estas escuelas, la religión fue una parte importante de su educación, algo que influiría en su pensamiento a posteriori.

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Casa donde nació George Eliot, en Nuneaton.

A partir de los dieciséis años, comenzó a educarse de forma autodidacta, pues aunque había recibido una buena educación, se había quedado limitada, ya que todas aquellas enseñanzas habían sido bastante elementales. Gracias al importante trabajo de su padre  en Arbury Hall, Mary Anne tuvo pleno acceso a la enorme biblioteca de la familia, y allí empezó cada día a leer literatura clásica. Con el paso del tiempo, empezó a formarse en ella serias dudas en cuanto al tema religioso, que había tenido tanta influencia en su educación. Además, también pudo comprobar el claro contraste entre las clases ricas y trabajadoras, viendo por sí misma la diferencia abismal que existía entre las clases sociales, impresiones que aparecerían plasmadas en su obra literaria.

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Griff House, otra de las casa donde vivió George Eliot, hoy en día un restaurante situado entre Bedworth y Nuneaton.

Al morir su madre, Mary Evans se encargó a partir de entonces de las tareas domésticas en la casa familiar. Tiempo después su hermano se casó, y su padre y ella se fueron a vivir a Foleshill, cerca de Coventry, mientras su hermano se quedaba en la casa familiar. En Coventry, Mary Anne empezó a moverse en diversos círculos sociales, especialmente entre aquellos con ideas más liberales y progresistas. Las dudas que llevaba arrastrando en cuanto a su religiosidad, se vieron resueltas cuando conoció al matrimonio Bray, en cuyo hogar se reunían diferentes intelectuales con ideas abiertas y algo radicales, y allí pudo discutir sus ideas y pensamientos con plena libertad.

Por esta época, empezó a publicar sus primeros artículos, principalmente reseñas y críticas literarias, en el periódico Coventry Herald and Observer. Además, también empezó a trabajar como traductora, traduciendo las obras The Essence of Christianity  de Ludwig Feuerbach, y The Life of Jesus de David Strauss. Estas obras cuestionaban la literalidad de la Biblia. Cuando su padre se enteró de que estaba empezando a cuestionarse su fe, amenazó con echarla de casa, amenaza que nunca cumplió. Para apaciguar los ánimos, Mary Anne decidió seguir asistiendo a misa cada domingo, hasta la muerte de su padre. A partir de entonces, dejó de hacerlo. Con treinta años, y después de la muerte de su padre, Mary Anne viajó a Suiza con los Bray, y vivió en Ginebra durante un tiempo. Durante su estancia en Suiza, aprovechó el tiempo para leer y dar largos paseos por el campo, además de conocer gente diversa.

Un año después regresó a Inglaterra, y se instaló en Londres para comenzar su carrera como escritora. Por esta época, comenzó a usar el nombre Marian Evans. Se trasladó a casa de John Chapman, al que conoció en sus tertulias en casa de los Bray en Coventry. Chapman le dio trabajo en su periódico The Westminster Review, como su asistente. Aunque Chapman era el editor, fue Evans quien empezó a impulsar la publicación, aportando artículos y reseñas, y cuidando todos los detalles de la edición. Básicamente, se convirtió en editor en la sombra, y empezó a ser conocida en los circuitos literarios. Cabe decir que su rol en la industria era del todo inusual, pues aunque había notables autoras, prácticamente ninguna mujer se dedicaba a la edición. En cuanto al ámbito personal, se enamoró de Chapman y de Herbert Spencer, subeditor de The Economist, pero ninguno de ellos correspondió sus sentimientos.

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Londres, época victoriana.

Su suerte en el amor cambió cuando conoció al filósofo y crítico George Henry Lewes en 1851. A pesar de que el filósofo estaba casado, no tuvieron problema en trasladarse a

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George Henry Lewes

vivir juntos en 1854. Lewes mantenía un matrimonio abierto con su mujer Agnes Jervis, de hecho, además de tener tres hijos, Lewes reconoció a otros cuatro que su esposa había tenido con otro caballero, Thorton Leigh Hurt. No podía divorciarse alegando el adulterio de su mujer, algo común en estos casos, porque él era conocedor del mismo y había reconocido a los hijos de ella con otro hombre. Por lo tanto, conseguir el divorcio era imposible. A pesar de esto, Mary Anne aceptó la situación, y ambos empezaron a vivir como un verdadero matrimonio, especialmente a partir de julio de 1854, cuando viajaron a Weimar y Berlin juntos para recoger información para futuros escritos. Mary Anne siguió escribiendo artículos y ensayos sobre teología, y trabajó en la traducción de la obra Ethics de Baruch Spinoza, trabajo que nunca se publicó en vida de ella.

Empleando aquel viaje como una especie de luna de miel, Mary Anne empezó a usar el apellido de él en público, y comenzó a presentar a Lewes como su marido. Esto llegó a oídos de la alta sociedad inglesa, que empezó a lanzar acusaciones de poligamia y esto condujo a su desaprobación social, aunque era común en la época que la gente de alta sociedad tuviera affaires extramatrimoniales, aunque de forma discreta. Es decir, una muestra total de hipocresía.

Durante aquella época, publicó un manifiesto, criticando las sinopsis de las novelas de las escritoras, que según ella creía, carecían de sustancia. Siguió publicando artículos y reseñas, y cuando finalmente decidió convertirse en novelista, eligió publicar sus obras bajo el pseudónimo que la haría famosa, George Eliot. El primer nombre, es un homenaje a su pareja de entonces, y Eliot, según se dice, podría ser una clave que hace referencia a I owe it (lo poseo), pero esto no está del todo probado. La decisión de tomar un nombre masculino era común en épocas pasadas, puesto que las autoras consideraban que usándolo, los críticos mirarían sus obras con mayor objetividad, evitando juzgar sus obras en función de la condición femenina de la autora. George Eliot siempre alegó este motivo, aunque por aquel entonces, apenas había autoras que hicieran eso, ya que había una mayor aceptación social, y los tiempos iban cambiando. Otra de las posibles causas, quizá la más plausible, era evitar que nadie vinculara su obra con los escándalos de su vida personal, que ya eran de sobra conocidos.

A partir de entonces, Mary Anne Evans se convertirá en George Eliot. A los 37 años, publica The Sad Fortunes of Reverend Amos Barton, que forma parte de la serie The Adam_BedeScenes of Clerical Life, en la revista Blackwood, recibiendo buenas críticas. Su primera novela, Adam Bede, se publica finalmente en 1859 y supuso un éxito inmediato. Debido a la buena acogida, entre el publico empezó a surgir la duda de quien estaba detrás de George Eliot, incluso saliendo a la palestra un impostor que decía ser el escritor de la obra. Finalmente, harta de especulaciones, la autora rebeló su identidad, para sorpresa de muchos lectores, que quedaron algo sorprendidos por la poco convencional situación personal de la autora. Esto, a pesar de todo, no hizo decaer el interés del público. De hecho, acabó siendo aceptada a nivel social, cuando en 1877, fue presentada a la princesa Louise, hija de la todopoderosa reina Victoria, una ávida lectora, por cierto. Tan impresionada estaba la reina con Adam Bede, que mandó a uno de sus pintores de cámara plasmar en dibujo escenas de la novela.

A partir de entonces, y durante quince años, George Eliot publicó sus novelas con notable éxito. The Mill on the Floss (1860), cuyo manuscrito dedicó a George Henry Lewes; Silas Marner (1861); Middlemarch (1871-1872) y Daniel Deronda (1876) están entre sus trabajos más conocidos. A parte de novela, también escribió poesía con asiduidad, y editó los trabajos de su pareja.

El éxito profesional, sin duda, le acompañaba, pero pronto sufrió un duro golpe en el ámbito personal. El amor de su vida, George Henry Lewes enferma en 1876, y la pareja se traslada a Surrey para que su salud mejore. No es así, y en 1878 Lewes fallece, dejando a George Eliot con el corazón destrozado. No volvería a amar a nadie de la misma forma, a pesar de que se casó con John Walter Cross, un comisionista escocés veinte años menor que ella, al que conoció mientras ambos se consolaban por la pérdida de sus seres queridos, pues Cross perdió a su madre en las mismas fechas. Esto provocó que Mary Anne empezara a usar su apellido, y además, volviera a escandalizar a la sociedad victoriana por la diferencia de edad con su cónyuge.

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John Walter Cross

Este matrimonio, aunque no fue feliz, hizo posible la reconciliación con su hermano Isaac, que nunca aprobó su vida junto a Lewes. Como he mencionado, este matrimonio no fue feliz desde el principio, pues durante su viaje de novios en Venecia, Cross, que solía padecer depresión, se tiró desde uno de los balcones del hotel hacia el Gran Canal. Por suerte sobrevivió, y la pareja regresó a Inglaterra, trasladándose a vivir a Chelsea, en Middlessex. Allí Mary Anne enfermó, y ya nunca se recuperó, falleciendo el 22 de diciembre de 1880, a los 61 años. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio de Highgate, en el área reservada para los agnósticos, junto a Lewes, el amor de su vida. Aunque ha habido peticiones para enterrarla en la abadía de Westminster, junto a otros personajes ilustres, no se ha atendido esa petición por considerar que Eliot no era suficientemente creyente.

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Tumba de George Eliot en el cementerio Highgate, Londres.

Igualmente, numerosos lugares a lo largo de Inglaterra homenajean a la autora. En Coventry, uno de los edificios de la universidad lleva su nombre, y existe en Nuneaton una estatua en su honor, un hospital lleva su nombre, y hay placas que indican los lugares donde nació y vivió. Sus obras has sido llevadas a la televisión con considerable éxito, y sus libros se siguen reeditando. Por lo tanto, su legado aún sigue vivo.

Desde luego, su vida en sí ya puede servir de argumento para una novela. Una muchacha de la que seguramente nadie esperaba nada, hizo y deshizo todo lo que pudo en su vida, escandalizando a la estricta moral de la época, y viviendo su vida con honestidad. Se mostró siempre crítica en su obra con las diferencias de clase, plasmó el pequeño universo de las ciudades provincianas inglesas con gran acierto, y para mí, es un ejemplo de rebeldía y de honestidad. Era desde luego, una mujer adelantada a su época, que quiso llegar lejos, y ser algo más que un ángel del hogar. Si queréis conocer la época victoriana y la situación social de aquel entonces, no os podéis perder sus obras. ¡Feliz cumpleaños Mary Anne!

Gracias por leer.

 

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